miércoles, 28 de octubre de 2009

Otoño



Silencio.

Nada en el reflejo de ayer.

Algún pájaro revolotea en el tejado,
husmeando entre raíces roídas,
buscando en un gusano
la luz de su estómago.

Se cuela por el patio un rayo de sol,
eterna energía de mi sosiego,
que rompe la sombra en mil pedazos.

Silencio.

Cruel verdugo de mis tardes de risas.


3 comentarios:

José Antonio Rodríguez Conde dijo...

Silencio que nos habla de otras cosas,
silencio atronador, paralizante,
silencio que hay que escuchar
pacientemente
(escucharnos a nosotros mismos...).
Silencio que nos habla
sobretodo
de aquellos otoños anteriores ya vividos.

José Antonio Rodríguez Conde dijo...

Y las hojas se rindieron por fin a la tierra, y ésta las ungió con el rocío de inquietantes amaneceres, gotas de vida ya inútil... Germinarán entonces semillas, las semillas de nuestro recogimiento. Silencio.

MBD dijo...

No es ni cruel ni sombra el silencio que a voces te grita caricias.
Parecen ajenos los pasos que te rodean, vanos sin el rayo de sol que parece que te nombra, porque luce y se advierte en la adversidad.
Desde todos lados se te ve, hermosa, y hasta una mota de polvo viene a traerte mis manos, hasta un soplo de aire viene a traerte mi vida.
Y desde el tejado te miro convertida, y desde el silencio te hablo, escucha.

Tocar el aire...(¿Recuerdas?)

Te Quiero.