domingo, 1 de marzo de 2009

Banco y negro...















Tarde de domingo. La lluvia amenazaba y el viento, atemorizado, se sentó en este banco. Lo vi llegar con su traje de hojas secas. Este sería su último paseo. Después, colgaría sus vestiduras hasta el próximo otoño, y aquí, pálido, esperaría sentado hasta la próxima hojarasca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

...y un manto de estrellas lo cubrió de madrugada. Y los pequeños pájaros del olvido astillaron su corazón: después plagaron los alrededores de nidos (diminutas cuevas de lágrimas) donde incubaron otros sueños...