jueves, 26 de noviembre de 2009

UNO


Un inquilino negro azabache...

sábado, 7 de noviembre de 2009

Tomarse la educación con Filosofía.

La filosofía, ya se sabe, es esa cosa etérea del ser y el no ser y algo de una caverna. Gente medieval o alemanes de apellido impronunciable, que no se bañan en el mismo río. Decimos que existe una filosofía de vida y que nos tomamos las cosas con filosofía, algo imposible para los alumnos de mi centro, que llevan mes y medio sin profesor de esta materia. Un mes sin ontología se lleva bien, pero es que tampoco tienen ética ni educación para la ciudadanía, que debería ser la niña mimada de los planes de estudio, visto el interés con que la implantaron. El caso es que nos falta un profesor, o dos, porque tampoco mandan al del área práctica de diversificación, o sea, otro de los programas de apoyo que deberían primar. No parece situación de un solo centro, sino que se escuchan bastantes quejas por la falta de profesores. En Miajadas, en Trujillo y en Plasencia, la crisis ha llegado en forma de recorte educativo. Si no hay dinero para autovías, bien puede la filosofía quedarse en el limbo. El problema es qué se hace con los alumnos mientras tanto, pero ya se nos irá ocurriendo sobre la marcha. Por ejemplo, que enciendan los ordenadores que aún siguen en las aulas antes de que lleguen los portátiles, y que naveguen por la red a su libre albedrío, sin la esclavitud de los presocráticos. Y los de ética y educación para la ciudadanía también, y hasta los de apoyo. Libres, críticos y autónomos, porque estos jóvenes nuestros al final siempre salen adelante por sí mismos o por la buena voluntad de muchos padres y docentes, sin que parezca resultar imprescindible que las autoridades educativas se ocupen de que así sea.

Pilar Galán Rodríguez_El periódico Extremadura.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El día de todos los ramos (menos uno)



Rojas. Amarillas. Blancas. Hasta azules las he visto...
Los colores de la culpa y el qué dirán son los que predominan. El camposanto se viste de guapo. Cortan el césped del jardín, barren la puerta de sus casas, blanquean las fachadas, compran las flores más caras (mejores que las del vecino, siempre).

Hoy no hay crisis.

Estrenamos el vestido largo (pese al sol radiante de este 1 de noviembre) para ir a lanzar dardos contra la familia del panteón de la esquina: Fíjate, la abuela no ha venido. No tienen trato con ella. El mechero en la mano para encender la luz del perdón por la ausencia de los 364 días restantes.
En el rincón de la sala de autopsias, una familia de veinte miembros grita con desgarro la pérdida de un niño gitano; murió hace un mes en una reyerta callejera en el barrio alto. Más abajo, el clan rival viste de oro y granate a sus difuntos. No saben que esta misma noche otro de los suyos va a caer en el callejón del cementerio, así reza en el Talión.

En la puerta, el Hermanito, con su furgón amarillo vainilla, ya no vende gusanitos rojos. Se lo prohibió la Falange. El puesto de castañas asadas es el de cada año. Teresa, la castañera con los guantes raídos no ha comprado flores para su esposo. Antes tiene que vender todo el saco que lleva en el carro. La próxima semana, cuando las flores de todas las tumbas estén marchitas y las de plástico ocupen el jarrón hasta el año que viene, Manuel, su querido Manuel, será el único que tenga un ramo de rosas frescas, y en cada gota de rocío irá prendida una lágrima suya, una por cada noche que llora su ausencia en la cama.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Otoño



Silencio.

Nada en el reflejo de ayer.

Algún pájaro revolotea en el tejado,
husmeando entre raíces roídas,
buscando en un gusano
la luz de su estómago.

Se cuela por el patio un rayo de sol,
eterna energía de mi sosiego,
que rompe la sombra en mil pedazos.

Silencio.

Cruel verdugo de mis tardes de risas.


lunes, 26 de octubre de 2009

Telebasura

¿Alguien puede decirme en qué contenedor se depositan los programas del corazón?

domingo, 1 de marzo de 2009

Banco y negro...















Tarde de domingo. La lluvia amenazaba y el viento, atemorizado, se sentó en este banco. Lo vi llegar con su traje de hojas secas. Este sería su último paseo. Después, colgaría sus vestiduras hasta el próximo otoño, y aquí, pálido, esperaría sentado hasta la próxima hojarasca.

Consuelo escalonado.















Bosque de la Ermita de Consolación (Herrera del Duque).

viernes, 6 de febrero de 2009

Creció para morir.

Aquella noche soñó Peter Pan que la barba le crecía. Al despertar, el espejo le asestó una puñalada en el rostro. Después, cayó para siempre en el eterno sueño de cipreses.